Viernes 7 de agosto de 2026
A sus 77 años, Jorge repasa sus seis décadas de trabajo ininterrumpido en nuestra comunidad. Una historia de resiliencia, de cultura del trabajo constante que hoy encabeza junto a sus hijos, Gastón y Jorgelina.
Mantenerse vigente durante seis décadas de trayectoria empresarial en el país no es tarea fácil. A sus 77 años, Jorge Maestroliberti atribuye esa vigencia a una combinación indispensable: la cultura del trabajo constante y el respaldo incondicional de la comunidad de Nueve de Julio que lo acompañó en cada etapa.
Casado con Nora Maestroliberti supo construir un hogar junto a sus hijos Gastón, Jorgelina e Ignacio.
En el marco del 60° aniversario de su firma comercial, ubicada en Coronel Lagos 834, el fundador de “Aberturas Maestroliberti” repasó la evolución del emprendimiento familiar que hoy encabeza junto a sus hijos, Gastón y Jorgelina.
Un origen humilde y el aprendizaje del oficio
Hijo único de un matrimonio campesino en la zona de French, Jorge recuerda sus primeros años marcados por la austeridad. A los 13 años, tras un breve paso por la Escuela Técnica, tomó la decisión de insertarse en el mundo laboral. "Si no estudias, tenes que trabajar", le dijo su padre. Aprendió el oficio en diversos talleres locales (Raineri, Mezquida e Iaconis) hasta que a los 18 años logró comprar sus primeras máquinas para instalarse en un garage abierto. "Puse la carpintería en La Rioja 1923, que en esa época era La Rioja 41, porque 9 de Julio fue cambiando con el tiempo. Empecé en un garage todo abierto, con un frío terrible en invierno y bajo las heladas bárbaras que caían antes", recordó en entrevista con InfonueveDG.
Sin embargo, las inclemencias climáticas y las carencias iniciales no impidieron el crecimiento de la carpintería. "Toda la meta era trabajar. Yo quería trabajar", remarcó.
El legado
Al mirar hacia atrás, Maestroliberti enfatiza que el éxito no llegó por casualidad, sino como resultado de una ética de trabajo incansable. "Yo trabajaba toda la vida. Trabajaba sábados, domingos, era incansable", recordó, destacando que su dedicación le permitió forjar su camino sin concesiones externas: "A mí nadie me regaló nada".
Para Jorge, el mayor legado que ha dejado a sus hijos no es solo la empresa, sino el ejemplo de vida. Reconoce con satisfacción que ellos han absorbido los valores de laboriosidad que él mismo puso en práctica durante seis décadas.
Actualmente, Jorgelina está a cargo del área comercial y presupuestaria, en tanto que Gastón coordina la producción de aluminio y la fabricación de muebles.
Un mensaje para los jóvenes: el valor del oficio
Más allá de repasar su historia personal, Maestroliberti dejó una profunda reflexión orientada a los jóvenes y a las familias de la comunidad. "Yo le digo a los jóvenes que aprendan un oficio. Hay veces que la gente no puede mandar a su hijo a estudiar, por eso es importante que aprendan un oficio y que trabajen. Yo sigo agradeciéndoles a mis padres que me mandaron a trabajar, y gracias a eso hoy llegué a estar en esta posición".
Caídas, resiliencia y reconversión tecnológica
El camino comercial estuvo lejos de ser lineal. A lo largo de estas seis décadas, Maestroliberti enfrentó reiterados reveses, pero su capacidad de adaptación le permitió reconfigurar el negocio de manera constante.
En la década del 90 impulsó la fabricación e instalación masiva de puertas plegadizas, vendiendo al por mayor a Buenos Aires y distintos puntos de la provincia.
Más adelante hizo una reversión del catálogo. Esto fue ante la caída en la demanda de plegadizas, incorporó líneas de aberturas de alta gama, muebles a medida y equipamiento para el hogar.
Con respecto a la tecnología actual, la oferta comprende aberturas en líneas de aluminio (Módena y A30) y de PVC, orientadas al aislamiento térmico y acústico.
El valor de la confianza local
A seis décadas de aquel primer paso, Jorge se emociona al recordar el camino recorrido porque más allá de las aberturas y los materiales, lo que verdaderamente se construyó en Lagos 834 fue un hogar de trabajo, un legado familiar y una amistad indestructible con el pueblo que lo vio nacer y crecer. "Agradezco especialmente a toda la gente de Nueve de Julio y la zona. Cuando uno recién inicia no es fácil, pero mucha gente confió en mí, me dio trabajo, me apoyó desde el principio y eso no se olvida ni en sesenta años", concluyó.